La singularidad de los datos producidos por la astronomía (grandes y complejos volúmenes de datos, diversos formatos y la necesidad de procesarlos en línea) puede beneficiar al país y a las personas del mundo entero. El uso de estos datos representa una de las claves para generar nueva ciencia, economía y desarrollo tecnológico, impulsando a Chile a una posición privilegiada para explotar nuevas oportunidades.

Entre los laboratorios naturales chilenos, uno prominente es el desierto de Atacama para la astronomía. A partir de éste, Chile ha desarrollado un producto de alto prestigio y proyecciones a través sus observatorios astronómicos más avanzados, junto con acuerdos formales con consorcios internacionales que construyen estos instrumentos Como resultado, durante los próximos años, Chile concentrará una fracción importante de la capacidad de observación del mundo, desarrollando además en las últimas décadas una masa crítica de talento de clase mundial en el campo de la astronomía.

El Data Observatory en su etapa inicial (5 años) trabajará con datos de varios telescopios existentes y a construirse en el país, tales como el Observatorio ALMA, el Observatorio Vera Rubin (ex LSST, Gran Telescopio para Sondeos Sinóptico), y el CTA (Conjunto de Telescopios Cherenkov).

El objetivo es robustecer a la comunidad astronómica local, generando sinergias junto a otras colaboraciones globales en Chile, tales como el proyecto ALeRCE (Automatic Learning for the Rapid Classification of Events) del Instituto Milenio de Astrofísica y el Centro de Modelamiento Matemático (CMM).

A través de las colaboraciones en este ámbito, se gestionarán los datos astronómicos de los más poderosos telescopios en funcionamiento hoy en día, lo que permitirá acelerar la ciencia que se produce con ellos, y también desarrollar soluciones y talento con aplicación y valor para otras actividades.