La rápida digitalización y generación de datos a nivel mundial requiere de nuevas formas y tecnologías para capturarlos, almacenarlos, procesarlos y disponibilizarlos en forma eficiente y segura. Se estima que la capacidad de almacenamiento instalada a nivel mundial llegará a los 6,8 ZB para el año 2020, y crecerá a 8,9 ZB en el 2024. En forma adicional, la relación entre almacenamiento en los puntos finales (celulares, computadores y otros) irá migrando hacia el almacenamiento en centros de datos.

La computación en la nube (cloud computing) es un modelo donde terceras partes proveen servicios de almacenamiento, procesamiento y soluciones de uso flexible; es decir, el uso de recursos es escalable ajustándose a las necesidades en forma dinámica, y con un modelo de pago por uso de recursos. Por lo tanto, en vez de comprar, poseer y mantener infraestructura de TI y centros de datos propietarios, se utiliza el modelo de “pago por uso” accediendo a las tecnologías en estado del arte, así como a los mejores estándares de ciberseguridad, permitiendo un rápido desarrollo, ya que el foco se centra en la solución y nos en las restricciones que imponen las tecnologías e infraestructura propietaria.

La informática de alto rendimiento (HPC) es la capacidad de procesar datos y realizar cálculos complejos a altas velocidades. Para ponerlo en perspectiva, una computadora portátil o de escritorio con un procesador de 3 GHz puede realizar alrededor de 3 mil millones de cálculos por segundo. Si bien eso es mucho más rápido de lo que cualquier ser humano puede lograr, palidece en comparación con las soluciones HPC que pueden realizar miles de millones de cálculos por segundo. Uno de los tipos más conocidos de soluciones HPC es la supercomputadora, herramienta que contiene miles de nodos informáticos que trabajan juntos para completar una o más tareas. Esto se denomina procesamiento paralelo, acción muy similar a tener miles de PC conectadas en red, combinando potencia de cómputo para completar tareas más rápido.

Data Observatory pone a disposición de sus socios no solo un equipo de profesionales especializados en cloud computing, sino también una infraestructura oncloud de clase mundial, capaz de almacenar, procesar, analizar y disponibilizar grandes bases de datos de valor global para fines diversos como la investigación. De este modo, se convierte en un habilitador con gran potencial para dar el siguiente paso en megaproyectos de todo tipo.